Para esos tornillos que no salen por estar demasiado apretados, que se deshacen después de utilizar el destornillador, o incluso que se resisten a un destornillador de golpeo; podremos utilizar un sencillo truco con el que solucionar el problema rápidamente. Colocamos un destornillador de lado sobre la cabeza del tornillo y con un martillo damos un golpe para realizar una pequeña muesca en la cabeza del tornillo. Luego ladeamos el destornillador orientándolo en sentido de afloje del tornillo, y con ligeros golpes podremos aflojar el perno sin mayor dificultad. Una sencilla y rápida solución que puede sacarnos de muchos apuros.
PabloGüeb