Kms. Recorridos: 1.424 Kms.
Saludos a todos los quadtreros,
Ya me tenéis aquí de nuevo. Ruego disculpas por el retraso en esta quinta entrega pero es que a pesar de que existen ciber-cafés en Mauritania, la conexión es tan lenta que para abrir el correo se tarda una hora, y la mayoría de ordenadores no disponen de cd-rom, así que tampoco podría enviar ninguna foto...
De todos modos, estoy seguro de que la espera habrá valido la pena por que lo vivido en estos días es como los puritos REIG: da mucho juego.

Bueno, situémonos donde lo dejamos, estamos en Dakhla, ciudad de paso obligado para tomar el convoy que cada Martes y Viernes parte en dirección a la frontera Mauritana. Los Lunes y Jueves llegan a esta ciudad el mayor numero de piraos que os podáis imaginar, y eso por no decir nada de sus locas monturas... A destacar un viejo autobús de color amarillo conducido por Holandeses en el que se puede leer en la pantalla donde normalmente va el numero de bus y el destino la siguiente inscripción: 069 - SALAM ALEIKUM - Sin comentarios, simplemente genial.
En estos días, Dakhla mas que parecer una ciudad del desierto, parece el mayor psiquiátrico del Sahara, y para un viajero solitario como yo, es autentico lujo el poder mezclarse con tanta gente de tantos países distintos que comparten las mismas pasiones: viajar, descubrir, riesgo, aventura.
El día senyalado para la salida del convoy, me presento en las afueras del pueblo para salir en dirección a Guergarat, emplazamiento situado a unos pocos kilómetros de tierras Mauritanas. En total seremos 88, vehículos tipo furgonetas, coches, 4x4s, camiones, además de 1 moto y Gilda. A pesar de que nos citan a las 10:30, no saldremos hasta las 16:00 horas, lo cual me obligara seguro a llegar de noche a mi destino, pues este se encuentra a unos 390 kilómetros de Dakhla. A la salida voy de los primeros del convoy, pero a la media hora, ya me ha adelantado todo el mundo, así que de nuevo otra vez me quedo solo.

De todas formas únicamente hay que seguir la carretera así que me lo tomo con muchísima calma, deteniéndome a descansar o a admirar el desierto cuantas veces deseo. Llego a Guergarat a las 02:00, y prácticamente duermen todos los parroquianos. Monto la tienda, me fumo unos cigarros y bebo un poco de té con unos amigos Belgas. Me voy a dormir contento y relajado.
Me despierto a las 10:00. Todo el mundo esta ya haciendo cola en el convoy para realizar los tramites administrativos para la salida de Marruecos. La mayoría de gente ha madrugado para cojer los primeros sitios, pero yo me lo tomo con mucha calma, pues parece que esto va para largo. Efectivamente nos llevara 2 horas cruzar la frontera marroquí. A continuación se deben recorrer unos 3 kilómetros por una pista en muy mal estado y sin salirse de la misma, pues el escenario que nos rodea esta repletito de minas.
Si los tramites marroquíes son lentos, los Mauritanos son ya la bomba. La temperatura exterior debe rondar los 45 grados. Llama sobremanera la atención las pequenyas barracas fronterizas mauritanas por lo cutrísimas que son. Permitidme que os las describa: La primera consta de una construcción de piedra sobre piedra sin cemento ni nada de unos 2 metros cuadrados de superficie, y un metro de altura. Dispone de una pequenya abertura que apenas permite al aduanero sacar la cabeza. La temperatura en el interior de esta primera barraca seguro que debe rebasar los 50 grados. El siguiente barracón esta formado por 4 vigas de hierro enormes y súper oxidadas dobladas en un ángulo de 45 grados al modo tienda de campanya canadiense. El siguiente barracón es simplemente el habitáculo de un Toyota Land Cruiser transformado en improvisada oficina. Para finalizar, en el ultimo puesto tenemos una mesa con una lona por encima sustentada sobre 4 palos a modo de parasol.
Se podría decir que no desearía ni a mi peor enemigo acabar siendo funcionario de aduanas en Mauritania....
Pasar todos los tramites en Mauritania lleva prácticamente todo el día (unas 6-8 horas) lo cual fatiga sobremanera a todos los viajeros, llegando a estresar a mas de uno. Otros, como yo, nos lo tomamos con filosofía, o incluso con cachondeo. Por ejemplo, tengo oído responder a la gente cuando son preguntados en las casetas que profesión ocupa cosas como: Artista, Puta, o Payaso. Hubo uno, para mí el mejor de todos, que tuvo el valor de decir que era Arquitecto de Aduanas. Otros matan el tiempo cortando los cables de las luces traseras del Land Cruiser - Oficina.... En África siempre hay manera de encontrar diversión si uno la busca.
A las 18:00 estamos Gilda y yo legalmente en territorio Mauritano, y nos separan unos 30 kilómetros de nuestro destino: Noadhibou. La pista, de nuevo minada, que nos conduce a la ciudad esta en francamente muy mal estado, y multitud de vehículos quedan atrapados en la arena. Gilda y yo tenemos cierta ventaja por estas lindes y adelantamos a una cuarentena de coches ( dato curioso este ).
En las afueras de Noadhibou unos chavales me dan la bienvenida tirándome piedras cuando ruedo a 50 km/h. Una de ellas, de gran tamanyo me alcanza en la clavícula derecha, y me detengo acojonado en el arcén creyendo que me la he roto. Pasados unos minutos todo parece estar en orden, pero unos centímetros mas arriba y me parte todos los dientes de la boca. O me quita un ojo. Miro de encontrar a los culpables, pero los muy cabrones han huido. En este momento tengo una veintena de personas que me rodean curiosos, mientras yo me dedico a despotricar a gritos sobre si es esta la manera de dar la bienvenida a los extranjeros en su país. Entre mi discurso moral incluyo palabras pronunciadas en castellano tales como: "enanos cabrones, era poco matarlos, o pequenyos hijos de p...". Lo que sea para desahogar la mala ostia.
Llego al Camping de Noadhibou con un fuerte dolor en el hombro y aun todavía de mala leche. La diferencia entre Mauritania y Marruecos es bestial. Mauritania esta más próxima al África Negra que a un país del Magreb. Falta iluminación en las calles, ninyos por todas partes, solo un par de calles asfaltadas, racionamiento de agua, y sobretodo una pobreza mas que palpable a simple vista.
En el camping de Noadhibou descansare y revisare a Gilda durante 3 días. Recordare especialmente la noche que pase con los 3 amigos Ibicencos y únicos espanyoles que viajaban en el convoy de Dakhla en su Nissan Patrol rojo, y que pasaron conmigo un par de días en el camping. A Paco, Miquel y Tere, muchas gracias y un fuerte abrazo.

Si cojemos un mapa de Noadhibou, veremos que es una ciudad aislada, no hay ninguna carretera que la una con otra. Para proseguir viaje tenemos dos opciones: o bien montamos nuestro vehículo en el tren que lleva a Choum, la ciudad más próxima situada al Este de Noadhibou ( un tren curioso, el mas largo y lento del mundo, capaz de remolcar a 250 vagones de 10t de capacidad cada uno), y de aquí hasta Nouakchot por pista balizada y carretera; o bien cortar por lo sano en dirección Sur rumbo a Nouakchot atravesando 525 Kilómetros de puro desierto y pura navegación.
La mayoría de gente paga a un guía para que les lleve a través del desierto en dirección a Nouakchot. El precio oficial para tamanya empresa es de 1200 Francos Franceses, y el grupo esta limitado como máximo a 6 coches.
Yo seré el único de todo el convoy que trate de atravesar el desierto en solitario. Por si pudiera parecer poco, la ruta no esta exenta de peligros: a destacar los mas de 7000 chacales en los primeros 300 kilómetros (lo cual hace un poco complicada la acampada salvaje en solitario), los pozos de arena que son casi invisibles a la vista pero letales para nuestro vehículo y nuestra propia integridad, o las zonas encharcadas y fangosas del tipo arenas movedizas que irremediablemente pueden llegar a atrapar e incluso engullir nuestro vehículo.
El anyo pasado un matrimonio con sus 3 hijos desapareció bajo el fango, y todavía no ha sido encontrado ni vehículo ni cadáveres.
Pero uno cree que si ha llegado hasta aquí sin demasiados problemas y solo, es capaz también de atravesar el desierto de la misma manera.
Y ahí fue Troya....
Con la mano derecha conduzco, en la izquierda llevo el GPS que cada 2 x 3 voy consultando. Mi meta para el primer día es llegar hasta Noamghar, a unos 325 Kilómetros de Noadhibou. Desde aquí hasta Nouakchott únicamente deberé circular, ya sin GPS, por la playa teniendo cuidado de circular siempre con la marea baja.

Para cubrir los primeros 200 kilómetros tardo unas 8 horas. Estoy contento, todo parece ir bien, las dunas las atravieso sin ningún problema, y únicamente voy muy despacio en las zonas de piedras, pues están son muy puntiagudas y podría desgarrar un neumático, joder un trapecio, o romper una rotula . El calor es asfixiante, y paro de vez en cuando a tomar un zumo de frutas que llevo para recuperar fuerzas. Aunque me siento bien, subconscientemente estoy sometido a una fuerte tensión y ansiedad, pues una avería mecánica o un pinchazo irreparable me podrían costar la vida por aquí. Llevo agua y comida para 3 días, pero apenas lo uso en mis ansias para llegar a Noamghar. Estas prisas provocan que cometa errores tales como no cerrar los bidones de gasolina después de repostar, o dejarme la bolsa abierta perdiendo en algún punto del desierto mi preciada tienda de acampada. A las 7:30 estoy a unos 50-60 kilómetros de mi destino. La alegría y la esperanza apagan el cansancio, pero me llevan al mayor despiste imaginado: no he consultado lo suficiente mi GPS, y me encuentro en una zona de barro. Avanzo un kilómetro en busca de la pista buena pero cada vez encuentro mas barro y ya empieza a anochecer.
Me empiezo a poner nervioso pues por poco me quedo encallado en un par de ocasiones. Doy una vuelta a la redonda montado de pie en el quad para mirar de encontrar tierra firme y me encallo totalmente en el maldito barro.
Miro de calmarme, inserto la marcha atrás, acelero, pero no hay manera, las ruedas patinan. Pongo primera, acelero girando muy despacio, pero sigo encallado. Bajo de Gilda para ver hasta que punto estamos encallados. La primera sorpresa me la llevo al poner la bota en el suelo: El barro me llega hasta el tobillo. Miro debajo de Gilda y descubro que esta encallada hasta el chasis. Saco la pala, saco un poco de barro de debajo, y vuelvo a intentar. Marcha atrás, marcha adelante: nada, no hay tu tia, vuelve a haber barro bajo el chasis. Como os podréis imaginar, la taquicardia que tengo en este momento es ciertamente importante. Empiezo a hablar solo sobre como seria la mejor manera de rescatar a Gilda: mal asunto, empiezo a chochear. Desciendo del Quad y me enciendo un cigarro. Debo pensar tranquilo, me lo fumo despacio, quieto, cavilando y relajándome. Ya esta decidido: Me estaré una media hora sacando barro hasta crear un prefecto caminito que Gilda, marcha atrás, pueda seguir sin problemas. De la calma paso al horror cuando intento dar un paso: en estos 5 minutos de decisiones, el barro me ha ido cubriendo hasta llegar a la media tibia, y al intentar caminar no puedo levantar el pie y caigo de rodillas sobre el fango. En esta misma posición contemplo con sopor que el barro ha cubierto ya el cambio de marchas de Gilda, y que continua avanzando. Efectivamente me encuentro en las famosas arenas movedizas de las que tanto oí hablar. Agarrándome a Gilda consigo sacar los pies del barro, y sin pala ni nada, me pongo con las manos a mirar de sacar el barro lo más rápido posible. La operación es lenta, y además parece del todo inútil, pues tanto barro saco tanto entra, y además las manos se me van cubriendo de heridas pues entre el barro hay pequenyas conchas que cortan sobremanera.
Llevo 2 horas atascado, estoy agotado, si me pongo de rodillas para achicar barro con las manos, el barro me cubre ya hasta el ombligo, es de noche profunda, las manos me sangran y me duelen mucho, estoy casi afónico de gritar desesperado mientras con todas mis fuerzas trato de arrancar el maldito barro de mi querida companyera. Sé que debo intentar rescatarla, pues sin ella, solo, en mitad de la nada, soy muy vulnerable, pasto de chacales, o victima de la deshidratación. Con la linterna alumbro a mi alrededor pues se oyen muchísimos animales, la mayoría pájaros, y entre tanta fauna, descubro la estela de un chacal en la distancia....
Aunque parezca mentira, en este preciso momento no estoy para chacales, y mi única fijación es cavar, cavar hasta desfallecer. A las 3 horas no puedo mas, estoy terriblemente agotado. Estoy de barro hasta arriba. Mi cuerpo tiembla de miedo. Si no sale ahora, no saldrá nunca y un futuro muy incierto me espera. Entonces pienso en la familia, en Laura, en mis mejores amigos, en la gente que más quiero y que espera mi regreso. Recojo fuerzas. Enciendo el motor. Inserto marcha atrás. Con la mano derecha voy a acelerar, con la izquierda ayudare a Gilda empujando. He puesto conchas grandes debajo de las ruedas para que estas cojan mejor tracción. Hincho mis pulmones de aire. Acelero, empujo con todas mis fuerzas: pero las ruedas no se mueven. Dejo de acelerar. Vamos a ver: pase lo que pase YO NO ME PUEDO QUEDAR AQUI. Vuelva a colocarme en posición, grito: VAMOOOOOOSSS!!!!! a la vez que doy gas a fondo. Se mueven las ruedas, Gilda empieza a moverse!!!! Grito mas fuerte, saco fuerzas de no sé dónde y empujo con todo mi corazón, lo estamos consiguiendo, la cosa marcha, escalamos 50 centímetros de barro acumulado en nuestras espaldas, retrocedemos 2 metros sobre barro compacto, !!!estamos salvados!!!.
Derrotado, cansado, con mis manos llenas de sangre y heridas, seco las lagrimas de mi rostro. Me estiro en el suelo, en el agua, en el barro. "Lo hemos logrado, companyera" le digo a Gilda, "Alah será grande, pero tu y yo formamos un equipo de puta madre"
Empapado, en el suelo, rompo a llorar desconsoladamente, como un ninyo cuando nace, he sentido realmente mi vida peligrar. Pienso que el acordarme de aquellos a los que tanto quiero me ha dado las fuerzas necesarias para salvarme. Ahora me gustaría que estuvieran aquí conmigo para abrazarlos, para decirles que les quiero, que soy un imbécil cabezota....
Pero lo cierto es que estoy mas solo que la una, y los animales pasan a ser ahora mi mayor problema, sobretodo el chacal que vi hará un rato. Así que no debo detenerme hasta llegar a Noamghar. Me cambio de camiseta pues empieza a hacer frío, y me lavo la cara y las manos con un poco de agua.
La estrategia para encontrar la buena pista es la siguiente: primero avanzo unos 100 metros con el GPS en una mano y una gran linterna en la otra. Si el barro no es demasiado profundo, vuelvo por Gilda y recorro los 100 metros andados.
Así hasta que al cabo de una hora ya estoy, por fin, sobre tierra firme. Sobre la buena pista.
Avanzo por la pista unos pocos kilómetros y me topo con un coche. El primero en todo el día. Nos detenemos, y me pregunta el conductor, Nunu, que qué me ha pasado. Le explico la movida, y se ofrece a acompanyarme hasta Noamghar por 10000 UM ( unas 8000 pesetas). Le digo que no, que estoy bien, y que puedo llegar solo. Entonces me dice que esta bien, que me llevara gratis, pues su religión le obliga a ayudar al necesitado. Me regocijo en mi estupidez e insisto en que quiero hacerlo solo, pero él es más persistente en su postura y finalmente vamos juntos hasta Noamghar.
Ahora puedo deciros que esta es probablemente la segunda vez que salvo la vida en el día de hoy, pues realmente estaba muy cansado para encontrar Noamghar por mí mismo. Quizás demasiado.... Gracias, Nunu.
Entre pitos y flautas, y con la historia de seguir a Nunu, ya me veis a mí, a las 7 de la manyana sin haber dormido ni nada, ya en Nouakchot.
Es increíble la capacidad de resistencia del ser humano en situaciones límite.
Nunu me indica un Albergue barato donde descansar un poco en la capital. Allí me encuentro con parte de la gente del convoy de Dakhla que, en el mismo patio del albergue están vendiendo sus vehículos. Cuando nos vemos, nos abrazamos, y flipan muchísimo con la movida que les cuento.
Llamo a casa, a Laura, a Donjur, y les explico todo lo que me ha pasado en las ultimas 24 horas. Les dije que en realidad iba a cruzar el desierto con un convoy y un guía para que no se preocuparan por mí, y se emocionan cuando les descubro toda la verdad. " Ahora paso ya lo más peligroso", les digo, " ahora empiezan las verdaderas vacaciones para mí, no tenéis que temer mas por mí"

Me estaré 3 días en Nouakchot para curar las heridas de las manos, sobretodo las de la mano derecha que en los 2 primeros días apenas la puedo utilizar pues si abro los dedos empieza a sangrar abundantemente.
El día en que me dispongo a partir de Nouakchot en dirección a Senegal estoy un poco enfermo, tengo fiebre y pase la noche anterior vomitando, pero estoy harto de estar quieto y conduzco 200 kilómetros hasta la frontera de Mauritania con Senegal: Rosso.

Rosso es un pueblo realmente feo y pobre. Solo hay un Hotel con parking, pero es carísimo, y la gente del pueblo me da muy mal rollo. Como estoy cansado y es de noche, decido alojarme en el Hotel de lujo. Cuando descubro que aun y pagando 6000 pelas no tengo ni agua caliente, decido largarme del Hotel indignado. La gente del Hotel, a pesar de haber estado solo 10 minutos en la habitación, me dice que no me devuelve el pasaporte si no pago. Amenazo con ir a la policía si no deponen su postura, y riéndose de mí en mi cara me dicen que haga lo que quiera, pero que sin pasta, no hay pasaporte.
Es medianoche, no he comido nada en todo el día por mis problemas estomacales, y me cuesta un huevo de trabajo dar con la comisaría de policía. Allí me dicen que hasta que no venga el comisario no pueden hacer nada. El comisario llegara manyana a las 10. Les pido si me dejan dormir en el patio del cuartel en el saco de dormir, y acceden. Yo dormiré mal, pero al menos Gilda estará segura aquí.
A la manyana me despierta un policía con una amable patada en las costillas. Estoy lleno de picadas de mosquitos y apenas he dormido 3 horas. Me dice que me asee pues el comisario esta a punto de llegar. Me aseo en las letrinas del cuartel ( las más sucias vistas hasta la fecha), y espero durante 2 horas! a que venga el comisario. Cuando llega todo el mundo se cuadra ( incluido yo), y manda a uno de sus hombres que me acompanye al Hotel a buscar mi pasaporte. En el Hotel, cuando me ven con la madera se cuadran un poco también y me dan el pasaporte pidiéndome mil excusas. Yo aprovechando las circunstancias, me despacho a gusto con el recepcionista delante del gerente del Hotel.
Para entrar a Senegal puedo o bien tomar un Ferry hasta la frontera, o seguir una pista que cruza un Parque Nacional y que me deja a 18 kilómetros de St. Louis. Finalmente opto por esta segunda opción, y el viaje resulta ser una verdadera gozada para los sentidos, pues multitud de aves me rodean cuando circulo cerca del agua.
La frontera Mauritano - Senegalesa en Diama es un poco corrupta, y aunque estoy un poco hecho polvo pues sigo sin comer nada desde ayer, me pongo duro con todos y cada uno de los oficiales. A las 3 horas estoy finalmente en Senegal, en África Negra.
El paisaje es verde, el olor especial, hay muchos árboles baobab de los que tanto me gustan y me detengo muy a menudo a fumar un cigarro. Estoy contento, he logrado mi primer objetivo: llegar a África Negra en mi Quad.
En pocos minutos, St. Louis me da la bienvenida. St. Louis es una ciudad bonita, con muchísimo ambiente, pero quizás para el estado en el que me encuentro, demasiado bulliciosa.
Finalmente, después de rular un par de horas por la ciudad y la isla, decido buscar un poco de descanso en la Península de la Barbarie, a unos pocos kilómetros al Sur de St. Louis. La mayor parte de la península es un parque nacional y existen multitud de Campamentos donde alojarse. Yo lo haré en el Zebrabar, un campamento precioso que lo lleva un matrimonio alemán. En el interior del campamento encuentro a multitud de viajeros, y paso la tarde y la noche charlando con ellos y tomando lo que más desea el viajero después de cruzar el desierto: muchas, muchas, muchas cervezas.
Ahora mismo me encuentro en Gambia, desde donde os escribo estas letras, en muy pocos días os escribiré la segunda parte de esta crónica. No contendrá tanta aventura quadtrera, pero si que prometo multitud de anécdotas muy divertidas.

Gracias de nuevo a todos los que me habéis escrito, y perdonar si no os he podido contestar a todos, pero comprender que los ciber-cafés aquí son difíciles de encontrar, son muy lentos, y me lleva mucho tiempo escribir cada crónica y contestar los e-mails.
Prometo a mi regreso contestaros y agradeceros vuestro interés como os merecéis, y estaré a vuestra disposición para responder todas las dudas que me queráis plantear.
Por eso, por favor, no dejéis de escribirme ya que SI leo cada uno de los correos que me mandáis, y me levantan muchísimo los ánimos.

Hasta muy pronto amigos, recibid un fuerte abrazo de:
Gilda y Albert.