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RUTA INAUGURACIÓN AUTOS POLA   (Cód.: 609)
Inauguración de las nuevas instalaciones de Autos Pola y ruta por Siero
Fecha : 30/05/2005
RUTA INAUGURACIÓN AUTOS POLA
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Datum utilizado www.quadtreros.com
Contribucion de Susaron
. Asturias

Coincidiendo con la inauguración de las nuevas instalaciones de Autor Pola en Asturias, el día 2 de Octubre se organizó una ruta con almuerzo y comida gratis para todos los asistentes.

Autos Pola, concesionario oficial Bombardier para Asturias, Cantabria y Zamora, inauguró el pasado sábado, día 2 de octubre, las nuevas instalaciones de la empresa, que están situadas en el Berrón, al borde de la N 634. Estas instalaciones disponen de un edificio de dos plantas, de 400 metros cuadrados cada una y de un amplio patio exterior, completamente vallado y utilizado como aparcamiento.. La planta baja está dividida en dos zonas; una destinada a taller donde Víctor y Marcos serán los manitas encargados de que nuestros vehículos vuelva a estar en forma. La otra zona, mucho mayor, estará destinada a la exposición de vehículos. También en esta planta hay una pequeña oficina, en donde Pablo y Montse nos atenderán con la amabilidad que les caracteriza. La segunda planta se dividirá en tres zonas; en una irán los repuestos, neumáticos, y toda serie de complementos para personalizar nuestro quad. Otra parte estará dedicada a boutique, y la restante también será dedicada a exposición de vehículos, ya que la política de la empresa será la de tener permanentemente la mayor cantidad de modelos posible, para que el cliente pueda ver y escoger in situ el que más le guste o se adapte a sus necesidades. Autos Pola también dedica una parte de la exposición a la motonáutica, una actividad que en Asturias cuenta con numerosos practicantes.

Numerosos aficionados acudieron a lo largo del día; unos nos presentamos a primera hora de la mañana para hacer la ruta programada, y otros acudieron a la tarde para acompañarnos en la suculenta corderada con que nos obsequiaron en tan señalado día, y para ver las nuevas instalaciones.

La cita era a las ocho de la mañana, pero la mayoría hizo gala de la ya conocida y renombrada “puntualidad asturiana”, así que alguno no llegó hasta bien pasadas las nueve. Un chocolate acompañado de casadielles y otros dulces asturianos sirvió para que cogiéramos fuerzas. Sobre las 9,30 horas Santos nos reunió para explicarnos cómo iba a ser la ruta, y para darnos las tradicionales instrucciones, que no por conocidas deja de ser necesario que nos las recuerden. La organización había previsto la presencia de un vehículo de apoyo equipado con remolque, que seguiría una ruta alternativa, por si algún vehículo sufriese alguna avería, previsión que luego se demostró muy acertada. También se había dado aviso de nuestra actividad al Seprona y a los servicios de emergencia del Principado, por si se produjese alguna emergencia, aunque afortunadamente no fue necesaria su presencia en ningún momento.

Recibidas las últimas instrucciones, los 30 vehículos, entre quads y ATV nos pusimos en marcha para disfrutar de una jornada auténticamente quadtrera. Los primeros km transcurrieron por asfalto, así que circulamos por el arcén de la N634, entramos en Pola de Siero y continuamos por la carretera de la Camocha hasta el alto de Muncó, donde abandonamos el asfalto y empezó la diversión propiamente dicha. De repente entramos en un camino que parecía un túnel, pues la vegetación lo cubría todo por encima de nuestras cabezas, y al poco vino un fuerte bajada que aunque no era muy larga me sirvió para hacerme una primera idea de la capacidad de retención del Outlander que conducía. Cruzamos una pequeña zona de avellanos silvestres y salimos a unos caminos estrechos y con los bordes llenos de vegetación, en la que predominan las zarzas y las ortigas. Muy bonito todo, pienso para mis adentros, pero yo me dejé los guantes en el coche. Salimos a una pista más ancha y en muy buen estado que nos lleva por encima de La Collada, en dirección a Baldornón, localidad natal de Chechu Rubiera.
Unos metros de asfalto y giro brusco a la derecha para coger un camino con fuerte pendiente y con piedras sueltas, algunas bastante grandes. Nos dicen que pongamos reductora y 4x4 y yo pongo cara de extrañeza pues esta pista la he subido bastantes veces con el Trail Boss, sin problemas especiales, pero como hoy llevo un ATV me digo que así aprovecho para probarlo todo. En esta subida se produce el primer problema mecánico y rápidamente Santos adelanta a los que puede y se encarga de solucionarlo. Los demás vamos subiendo por entre la niebla que ya cubre la cumbre del Fario. Arriba esperamos a reagruparnos todos y después nos dirigimos hacia el Cordal de Peón, internándonos por una de sus numerosas pistas. La zona es auténticamente preciosa, y el camino discurre entre bosques de pinos unas veces, y entre arbolado autóctono otras. Zonas de profundas roderas se alternan con otras en mejor estado, y van apareciendo los primeros charcos y pequeños barrizales. Como todavía no quiero mancharme, los paso todos por la orilla.
Hacemos alguna bajada fuerte y luego nos internamos por una ancha pista, que en realidad es un cortafuegos, pero con una zona claramente marcada por el centro debido al paso de los vehículos. Estamos nuevamente en zona de pinares y nos deleitamos con la visión del verde de estos árboles, y también disfrutamos de unos momentos de conducción relajada, hasta que nos encontramos con el segundo problema mecánico del día, ya que una chica está parada con su quad en medio de la pista. Detenemos los vehículos a un lado para ayudar pero ya "Super-Santos" se ha acercado velozmente para ver de qué problema se trata. Se dirige de vuelta a su quad para coger alguna herramienta y vuelve para hacer la reparación. Se agacha detrás del vehículo afectado y unos segundos después dice ¡Ya está, puedes seguir!. Apenas me ha dado tiempo a sacar un par de fotos y ya ha solucionado la avería. Este Santos jamás dejará de sorprendernos.
Reanudada la marcha seguimos zigzagueando de pista en pista , con alguna bajada pronunciada. De pronto hay un giro a la derecha y aparece un tramo con una fuerte trialera ascendente. Uno a uno van subiendo los vehículos hasta que de pronto un Magnun 325, con dos pasajeros, decide convertirse en el protagonista del día y vuelca hacia atrás por encima de sus ocupantes. Carreras de unos y otros para ayudar pero afortunadamente no les ha pasado nada, aunque el Magnun ha sufrido algún desperfecto. Santos se sube al vehículo y lo baja a terreno llano para intentar hacer un arreglo provisional. Entre varios conseguimos enderezar el manillar un poco, pero entonces descubrimos que la llave está inservible imposibilitando el arranque. Alguien habla de hacerle el puente y al cabo de unos minutos el quad vuelve a rugir; como soy muy bien pensado doy por supuesto que el puente lo hizo un mecánico y no otro “profesional”. Después de este incidente vamos subiendo el paso difícil uno a uno, pero con dos personas colocadas a cada lado del camino para ayudar si fuera necesario y evitar otro vuelco. No tuvieron que intervenir ya que, afortunadamente, los demás pasamos sin ningún problema. Incluso algún deportivo subió a saco, saltando de piedra en piedra como si fuera un rebeco.
Nuevo reagrupamiento y en poco tiempo llegamos al Alto de la Cruz donde, tras un kilómetro de asfalto, llegamos al área recreativa que sería nuestra zona de avituallamiento, y a donde ya había llegado Pablo con la furgoneta del almuerzo. Nos quitamos los cascos y aprovechamos para cambiar impresiones y charlar sobre lo sucedido hasta ese momento. Mientras tanto un mecánico intenta hacer al Magnun una cura un poco más extensa para que pudiera seguir sin problemas. Yo aprovecho para charlar con el amigo Monchi y nos entretenemos tanto con la charla que Pablo nos tiene que llamar para que cojamos el bollu preñau y los botes de bebida o los botellines de agua. Una vez que dimos buena cuenta de las viandas reanudamos la marcha pues el camino todavía era largo.
Nueva subida hacia el pinar y después de un largo trecho giramos bruscamente a la izquierda y acometemos la bajada más larga y pendiente del día. La primera parte es muy ancha pero también muy deslizante y, como bajo en marchas largas, tengo la extraña sensación de que, a veces, el eje trasero del Outlander quiere adelantar al delantero. Como hay bastante distancia con el que me sigue me paro, lo pongo en 4x4 y asunto resuelto. Abandonamos la zona de pinares y ahora vamos por una estrecha caleya que nuevamente parece un túnel de vegetación, hasta que de pronto vemos a los quads que nos preceden detenidos en el camino. Después de unos minutos alguien dice que viene un Pasquali, y yo pienso que a ver como solucionamos el problema pues por allí no caben dos vehículos. Como la cosa se alarga alguien pregunta a los que están delante y luego nos dice que el del tractor no nos deja pasar. Vamos varios a investigar y nos encontramos con una escena surrealista, pues en un cruce de caminos vemos a un señor mayor, vestido con un mono y sentado en su tractocarro, que se niega a dejarnos pasar, con excusas de lo más peregrinas: Que si estropeamos el camino; que si el Ayuntamiento no le hace ni p... caso y lo tiene que arreglar él. Santos y Monchi dialogan un buen rato con con el tractorista y al final entre unos y otros, entre explicaciones, promesas de que no volveremos a pasar y la presión de ver a 40 personas esperando, el señor entra en razones y decide reanudar su marcha por el otro camino. Nosotros también reanudamos la marcha y seguimos adelante.
Ahora el camino tiene una subida muy fuerte, y la maleza nos golpea las manos por lo estrecho que se ha vuelto. Curvas de casi 180 grados, en subida, con un firme bastante deslizante hacen que esta parte resulte muy divertida. Llegados al alto aprovechamos para disfrutar de las hermosas vistas del lugar, pues la niebla ya hace rato que ha levantado e incluso asoma algún tímido rayo de sol. Iniciamos un suave descenso y nos encontramos con el segundo tractor del día, aunque su conductor tuvo una actitud muy diferente, ya que se apartó a un lado para dejarnos paso. No obstante la vaca que llevaba amarrada al remolque no era tan amable como su dueño y de cuando en cuando decidía atravesarse en el camino, por lo que tuvimos que extremar las precauciones para evitar algún golpe con el animal. Solventado el problemilla nos internamos de nuevo en otro bosque de árboles autóctonos hasta que ante nuestros ojos se presentó la diversión del día: La Poza de los Hipopótamos, un inmenso charco de agua y barro que haría las delicias de la mayoría. Los más osados ni se lo pensaron: “maricón el último” dijo uno y le dio al gas con todas las ganas mientras era jaleado por las 40 personas restantes. Algún deportivo necesitó ayuda pero la mayoría pasaron bien, a base de balanceos, aunque todos acabaron de barro hasta las cejas. Hubo quien lo cruzó en las dos direcciones para alargar la diversión, mientras otros se escaquearon y decidieron ver el espectáculo desde un lugar más limpio, aunque no pudieron evitar alguna que otra salpicadura de los gorrinos que se revolcaban en la charca. Yo aproveché para sacar fotos pero también decidí cruzar el charco; como llevaba un 4x4 no podía desaprovechar la ocasión. Así que me puse el casco, guardé la cámara, metí la tracción total y a fondo, pasando sin problemas.

Durante varios kilómetros la ruta fue alternando zonas en buen estado con otras de grandes barrizales. Algún deportivo se atascaba pero a estas alturas yo los pasaba todos por el medio, disfrutando de la tracción asombrosa del Outlander. Disfruto más que un jabalí revolcándose en el barro para quitarse las garrapatas. Cuando salimos del bosque, el camino había hecho un recorrido circular y de pronto nos volvimos a encontrar al tractor anterior, aunque esta vez sin vaca. El pobre tractorista debió de quedar harto de nosotros. Tras una rápida bajada llegamos al Alto de la Campa, donde yo creí que haríamos un descanso, pero no fue así, ya que enseguida reanudamos la marcha y un kilómetro después volvimos a las caleyas tupidas de vegetación; luego pasamos a un camino que está prácticamente cerrado por la maleza, de modo que casi hacemos de desbrozadoras con los quads.

Salimos a una pista en buen estado y aumentamos el ritmo de marcha. Ahora llevo delante a dos deportivos, que van levantando bastante polvo. Menos mal que había comprado unas gafas de máscara, que me evitan que me entre en los ojos . Un nuevo contratiempo nos esperaba ya que nos encontramos un deportivo parado en medio de la pista y cuyo conductor no conseguía arrancarlo, por falta de combustible. Después de un buen rato se decide remolcarlo, tarea que se le asigna a un Traxter, por su tracción total y por tener los neumáticos casi nuevos.. Apenas 2 kilómetros después nos encontramos con otro quad averiado, y ¡Oh, sorpresa! Se trata del Suzuki Volador, el de la ruta de mayo. Pero esta vez su conductor no ha tenido ninguna culpa, pues el taller que se lo arregló le dejó los tornillos de la corona flojos y perdió tres por el camino. Afortunadamente iba despacio cuando se le saltó y enganchó la cadena, porque de haber ido más deprisa podría haber llevado algo más que un buen susto. Lo enganchamos a un Kawasaki 650 y deciden acortar el recorrido para llegar antes a la zona donde espera el remolque. A mi me toca ir por el camino previsto para comprobar que nadie se haya quedado rezagado esperándonos. Por el camino me encuentro a otro compañero y juntos nos dirigimos al encuentro con los demás, no sin antes admirar la belleza del recorrido y de la zona por la que pasamos. Repostamos combustible mientras cargan el Suzuki en el remolque, y comprobamos lo importante que es que la organización tenga un vehículo de apoyo, con remolque, por si se producen accidentes o averías inesperados.

Después de un merecido descanso y de repostar combustible seguimos la ruta internándonos por caminos, de barro unas veces; de piedra otras, pero siempre teniendo a cada lado una vegetación exuberante. El conductor del Suzuki Volador hace el resto de la ruta de pasajero en otro quad. Tras una larga subida llegamos a un monte desde el que se divisan unas vistas extraordinarias, pues a un lado tenemos, a nuestros pies, el valle de Nava, Siero y Lieres, mientras al otro está el de Bimenes y más arriba se divisa Peñamayor; al fondo y en la lejanía se pueden ver los Picos de Europa y al otro lado la Cordillera del Sueve. La pista crestea durante un buen trecho hasta que por fin va descendiendo, pasando por un pueblo y enseguida llegamos al asfalto. Cruzamos Carbayín Bajo, y ya por carretera nos dirigimos al Berrón, volviendo a las instalaciones de Autos Pola, donde nos esperaba una suculenta corderada.
Después de asearnos un poco y de cambiarnos de ropa (algunos), nos dedicamos a intercambiar impresiones y a charlar con esos viejos amigos que conocías del Foro, pero a los que nunca habías visto en persona. Se cuentan las anécdotas del día, las batallitas de cada uno; de lo que más se habla es de la famosa poza y de los tramos de barro, y alguno aprovecha para lanzar puyas a quien tuvo que ser ayudado a salir de algún atolladero. Pero todo en un ambiente de gran camaradería, y de sano humor. Los entremeses dieron paso al cordero asado a la barbacoa, y regado con unos culines de sidra asturiana. Cuando ya no podíamos más, Yoana y Montse nos trajeron una suculenta tarta gijonesa, que estaba para chuparse los dedos. Como estábamos ya con el estómago demasiado lleno decidimos que había que buscarse un buen digestivo, así que echamos mano de unas botellas de chupitos de orujo con café y de orujo de hierbas. De la marca del producto sólo mencionare las iniciales, para no herir sensibilidades ni provocar suspicacias: Orujo de café y de hierbas H. P. :o)

La última atracción de la jornada fue la actuación de Gonzalo con sus quads, un Suzuki y el famoso Tyson, una maquinita de 110 CV, y cuyo motor produce tales rugidos que tienes la impresión de estar en un circuito de fórmula 1. Gonzalo nos hizo una gran demostración de su dominio, y nos mostró una serie de figuras que nos encantó. Circular a dos ruedas en recto, en curva, haciendo círculos, caballitos, caballitos con las manos fuera del manillar, con el cuerpo por delante del manillar, de lado, etc. etc. Un eslalon a dos ruedas, utilizando como palos a tres “voluntarios”, dio paso a lo más espectacular de la exhibición. Con el Tyson rugiendo a pleno volumen, Gonzalo cogía velocidad desde el fondo de la pista hasta que, a una distancia determinada, frenaba bruscamente y llevaba el quad derrapando casi de lado para quedar detenido a escasos centímetros de cada voluntario. Afortunadamente la tarde se había vuelto lo suficientemente oscura para que no se viese si el color de la cara de los voluntarios era rojo o era blanca. Alguno dijo algo de no se qué olorcillo sospechoso por la zona de los voluntarios; supongo que se referían al quemado de ruedas, je, je. Las palmas echaban humo para premiar la actuación, hasta que lo que empezó a echar humo fue la culata del Tyson, lo que dio por finalizada la exhibición. Aún hubo tiempo para admirar a una pequeña quadtrera de unos 6 años, que nos demostró su destreza conduciendo, a una mano, un quad infantil. Algunos suspiramos diciendo: cuando yo era niño no existían estos juguetes. Poco a poco se fueron marchando los compañeros de esta jornada, deseando volver a juntarnos lo más pronto posible.

Se quedan muchas cosas en el tintero pero desgraciadamente el espacio disponible es limitado, y además por mucho espacio y tiempo del que se dispusiera, sería imposible describir con palabras la belleza del recorrido, la majestuosidad del paisaje o la belleza de Asturias.

Me despedí de Gelu, Danko, Parrondo, Monchi, etc. y al final me despedí de Santos, dándole las gracias por la jornada que nos había hecho disfrutar a todos, y además de manera totalmente gratuita. Gracias también a Yoana, Pablo, Montse, Victor, y cuantos contribuyeron a que pasásemos un gran día y a que nos sintiésemos como en casa. Y gracias también a todos mis compañeros por los magníficos momentos vividos ese día y por el magnífico comportamiento demostrado en todos los lugares por los que pasamos, que fue un ejemplo de cómo hay que comportarse por los caminos, y espero volver a coincidir con vosotros lo más pronto posible.

texto y fotos: Susaron
 
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