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III Quad Aventura MARRUECOS PROFUNDO Noviembre 2004
La segunda ruta a Marruecos que Autos Pola, concesionario Bombardier para Asturias, Cantabria y Zamora, tenía un planteamiento diferente a la que habíamos hecho en Marzo. Ahora se trataba de viajar por el sur del país, y aprovechar al máximo los días en el desierto. Disfrutar de las dunas y divertirse en la arena, todo un parque de atracciones para el quad.
!!bismillah!!

La idea de organizar dos rutas al año en este país, tiene su razón de ser. La primera se plantea para quadtreros más inquietos, pensado para todos aquellos que quieren devorar kilómetros y recorrer el mayor número de pistas posibles, sin apenas tiempo para el descanso. A estos no les falta razón, pues el país nos ofrece todo un mundo de rutas, pistas, montañas, dunas y valles impresionantes que merece la pena recorrer y visitar. Pero hay otro quadtrero que busca conocer las raíces de un país, sus gentes, sus pueblos y su cultura, un quadtrero que prefiere dejar tiempo para el relax y para el descanso disfrutando del paisaje y el paisanaje. Para este último estaba pensada la II Ruta Marruecos Profundo. Etapas más cortas, más tranquilas y tiempo suficiente para disfrutar de las vacaciones y el merecido descanso como solo saben disfrutarlo los árabes: termas, masajes, relax, compras, txixa y mucho té a la menta entre amigos...
Así Autos Pola consigue ofrecer a sus clientes y amigos, y a todo aquel que se anima a disfrutar de sus rutas, varias opciones para todos los gustos.
.la ruta.

.los primeros pasos. El día anterior habíamos viajado desde Ceuta hasta Erfoud, una ruta de 800 km en coche, en busca de las primeras dunas que nos dejaría ya en la parte sur del país. Tras dejar los coches y remolques en Erfoud, comenzamos nuestra primera etapa con final en las ansiadas dunas de Erg Chebi. Un camino pedregoso y sinuoso, se intercalaba con zonas de arena, que serían el aperitivo de lo que más adelante nos esperaba.
Los kilómetros corrían en nuestro GPS ansiando el final de la ruta. Dunas de más de 100 metros se acertaban en el horizonte y guiamos nuestros neumáticos hacía allí, dejando tras nuestros pasos 120 km de primera toma de contacto con las pistas del país. El día no había sido muy afortunado, los pinchazos nos habían hecho perder mucho tiempo, y el viaje no parecía comenzar con buen pié. Por suerte, averías, pinchazos o roturas apenas se produjeron el resto de los días.
Habían sido dos días de coche con 2.130 km (desde Asturias), pero una vez más el esfuerzo había merecido la pena. Nos encontrábamos en las dunas de Erg Chebi, un lugar espectacular en dónde disfrutar del quad con los cinco sentidos. Hoy tendríamos una pequeña toma de contacto con la arena, antes del anochecer, y tras disfrutar de éste sobre nuestros quad y con la única compañía de la arena, nos dirigimos hacía el Albergue Mohayut. Comida típica marroquí y reunión ante una tetera bien llena para informarnos sobre el itinerario y planning del día siguiente.
.un día intenso.
El segundo día, sería el más completo de toda la ruta, pues las experiencias fuertes comentarían a las 8:00 h de la mañana y ya no terminarían hasta las 2:00 h de la madrugada.
Desayuno fuerte para cargar las pilas, y en pocos segundos, ansiosos e inquietos por el panorama que se abría ante nosotros, pusimos nuestros neumáticos sobre la arena. La experiencia vuelve a ser impresionante... las dunas son para el quadtrero como un parque de atracciones. Subidón de adrenalina, velocidad, y cambios de ritmo, todo aliñado con una buena temperatura y un buen grupo de amigos. Pero en nuestra segunda visita a Erg Chebi quisimos animar una poco más la jornada y tras montar neumáticos de arena, la cosa cambió radicalmente. La falta de tracción con los neumáticos convencionales, se tradujo ahora el agarre total y las paredes imposibles se convirtieron el dunas fácilmente superables con un poco de inercia y la respuesta de nuestro motor Rotax sobre un Bombardier DS 650.
Si la mañana ya se había convertido en otra experiencia inolvidable, aun quisimos ir más allá. En nuestra visita de Marzo habíamos descubierto un local el que alquilar material de esquí. ¡Sí!, habéis leído bien: esquís y tablas de snowboard en el desierto para surfear y esquiar sobre dunas que en algunos casos superan los 300 metros de altura. Paredes de arena con la suficiente verticalidad como para descender a buen ritmo sobre la alfombra naranja de fina arena.
Con la mente inquieta que caracteriza al buen quadtrero, se nos ocurrió “rizar el rizo”y mezclar en una, varias de nuestras aficiones. El snow, el quad, el esquí acuático y el desierto se mezclaron así en un nuevo deporte que no sabríamos muy bien como bautizar. Nuestro DS con ruedas de arena guiaba nuestr os pasos, y un improvisado palonier trasmitía el tiro a través de nuestro cuerpo hacía la tabla de snow que surfeaba sobre la arena. Una experiencia diferente en un día cargado de situaciones fuertes!!
Satisfechos con lo que había dado de sí la jornada, no podíamos imaginar que lo mejor estuviese por llegar. A media tarde guiábamos nuestros quad en dirección Sur hacia Oucine, un pequeño pueblo situado a unos 30 km de la frontera con Argelia. Allí nos esperaba el bivouac donde pernoctar esta noche.
Haima, alfombras, un fuego donde reunirse tras la cena, té a la menta y como techo, un impresionante cielo plagado de estrellas. Después de una larga velada, la haima acogía a la mayor parte de los viajeros, mientras unos pocos decidíamos dormir al sereno para no perdernos ni un solo momento de esta jornada tan interesante.
.amenecer en el desierto.

Si los anocheceres son realmente impresionantes en el desierto, los amaneceres no lo son menos. Cuando las primeras luces del alba aparecían tímidamente en el horizonte, nos levantamos para guiar nuestros pasos sobre la arena y adentrarnos en las dunas para disfrutar en silencio de esta inolvidable experiencia. Una imagen que permanecerá para siempre en el recuerdo de todo el grupo. Un momento y un lugar que recompensa todo el esfuerzo realizado para llegar hasta aquí.
La tercera jornada nos dejaría en N´Kob, con 250 km de ruta por las planicies del sur del país. Lagos secos y terreno duro, con rumbo Oeste y prácticamente en línea recta donde poner a prueba la velocidad y estabilidad de nuestro DS. La seguridad que trasmite este quad a altas velocidades nos hizo disfrutar de una gran ruta todos los días, pero fue hoy cuando pudimos disfrutar más de un quad que parece haber sido fabricado para este tipo de rutas. Marruecos es el paraíso del DS y así pudimos constatarlo una vez más, estando seguros de que con otro quad no disfrutaríamos de la misma manera.
El último tramo de la ruta lo completaríamos por una zona de arena, dunas, y cauces de ríos secos, con mucha vegetación, dónde serpentear por una red caminos estrechos en busca de la salida.
Un hotel acogedor nos aguardaba en N´Kob. Los hoteles tanto en este ruta como en la de Marzo podían calificarse en algunos casos más como palacios. Pues el servicio, la decoración y la identidad de cada local es acorde con esta ruta tan espectacular. Aunque en algunos casos sacrificamos la calidad del establecimiento para poder recorrer zonas del país menos turísticas y más interesantes, la mayoría de los hoteles han sido realmente muy bonitos y confortables.

.Saghro y Todra las joyas de Marruecos. En el cuarto día nos aguardaba la cordillera del Jbel Saghro. Dejamos N´Kob por valles fértiles que nada tienen que ver con lo recorrido hasta el momento. El día de hoy será totalmente diferente. Montañas, valles glaciares, pistas estrechas y sinuosas, muchas piedras y escalones, y un paisaje volcánico impresionante.
Cuando cruzamos el Saghro a 2.800 metros de altitud, lo hacemos lentamente. La pista no da para mucho y el carburador de nuestro DS no consigue una mezcla de combustible-aire óptima para nuestro motor.
A un lado y a otro las vistas nos obligan a rodar despacio para poder absorber todo lo que la ruta nos ofrece y disfrutar del viaje. Los precipicios que flanquean el camino nos obligan a extremar precauciones y convierten la jornada en otro día espectacular.
Tras descender del Sagro las pistas se abren nuevamente y la ruta continua por caminos principales (sin asfaltar) hasta Tinerhir. Repostar y visita obligada a la garganta del Todra, una de las visitas que bajo ningún concepto debemos dejar pasar en nuestro viaje a Marruecos. Comeremos dentro del cañon del Todra y dejaremos la tarde para pasear, hacer unas compras y entretenerse por los cafés y locales de la ciudad.
En Tinerhir acudimos a un taller para hacer una cura de urgencia al Outlander de Santos. Soldar el escape y enderezar una cruceta trasera. Los mecánicos marroquíes pueden con todo, y una vez que encuentran la herramienta apropiada entre la marabunta de metales en que se han convertido los bancos de herremientas, no dudeis que serán capaces de reparar cualquier percance.
.últimos kilómetros por este año... El último día de ruta nos devolvería a Erfoud para recoger coches y remolques y al día siguiente comenzar nuestro regreso a casa. Nuevamente la jornada era totalmente diferente. Pues cada día en quad por Marruecos es diferente al anterior, como si con cada amanecer nos hubiésemos trasladado de país. Hoy recorreríamos 150 km de planicies desérticas combinadas con zonas de arena. Las acacias dan un punto de color a la ruta, y sin mayores complicaciones ponemos nuestros pies en Erfoud completando 1.200 km de ruta en quad por Marruecos. Satisfechos de nuestras vacaciones y con la seguridad de que pronto volveremos, las masajistas del hotel Xaluca se encargan de poner a todo nuestro cuerpo para afrontar los 800 km de regreso hasta Ceuta.
Un regreso que afrontaríamos en dos etapas. La primera de tan solo 400 km hasta Mekines, y poder así aprovechar la tarde de descanso en la ciudad para apurar las últimas compras y acudir por la noche a la fiesta de despedida que se ha convertido en todo un clásico en las rutas de Autos Pola. Sorteo de regalos (unas botas y un par de zapatos Kamet, un traje Som3), obsequios en la cena (camisas del viaje, gorras pegatinas y una mochila) y visita obligada a la discoteca del hotel. Por desgracia el que había sido nuestro “guía nocturno” en cada jornada, el Pilufo, hoy no se encuentra entre el grupo, una luxación muscular lo han dejado fuera de combate y entre todos nos disputamos sus copas.
Completamos lo últimos 400 km hasta Ceuta y tras las dos horas de papeleo y confusión inexplicable, que siempre se produce en la frontera de Marruecos, cruzamos el estrecho para que el grupo se deshaga en abanico por las diferentes carreteras de la península. Quizás volvamos a vernos en el desierto....

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