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No es un evento, es una ruta que me tiene alucinado. La belleza de este extraño paisaje donde el agua del Río Tinto adquiere ese color rojo-ocre a causa de la gran cantidad de metales y minerales varios que lleva disuelto desde su nacimiento, así como ese olor tan característico e inconfundible, actúa atrayéndome como un canto de sirena. Recomiendo esta ruta notablemente, pero hay que tener mucho cuidado al cruzar los puentes: es fácil quedarse atrapado, y el acceso para otro tipo de vehículos para remolcarnos, es francamente difícil. Saludos. Odiel.
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