
By Josep Tarrés
Uzbekistan
Al cruzar la frontera y entrar en Uzbekistán, dejamos atrás un régimen que lo controla todo de forma severa. En la frontera, pocos papeles y pocos problemas, las 2 o 3 horas que invierto, para cumplir todos los “requisitos”, parecen un paseo.
Como en cada frontera, intento cambiar la moneda que me ha sobrado del país que salgo, por moneda del país que entro. En este caso los “manats” (moneda Turkena) que me han sobrado, por “cyms” (moneda Uzbeka). Es tan irreal el mundo que se vive en Turkmenistán, que nadie quiere su moneda, me tengo que “comer” mas de 2 millones de “manats” (más de 400 billetes de 5.000) porque nadie los quiere cambiar. Por suerte apenas supera los 70€ de perdidas.

Uzbekistán es un país pequeño y alargado de noreste a suroeste, separando los dos extremos por desierto. El extremo Noroeste tiene poca población, (mayoritariamente rural) y se siente un poco abandonado por el Sureste, más próspero y poblado y más próximo a otras fronteras con las que comerciar.
Entro en el país por el Noroeste, y paro en la ciudad de Nukus. En el negocio donde paro a comer, se imaginan que soy millonario (poder dejar de trabajar durante 3 meses y hacer un viaje tan largo, ....) y no pueden entender el porqué he parado en su ciudad insignificante. Aunque me esforcé en explicar la realidad, no me creyeron.
El suministro de gasolina es de forma regular, aunque la que se usa más es de poca calidad 80 oct., y a veces no hay suministro.

En Uzbekistán circulan 2 tipos de coches, los de hace más de 10-15 años (de fabricación soviética), que se caen a pedazos, y los nuevos de apenas unos años (Daewoo, fabricados en el país). Son tan altas las tasas de importación de vehículos, que se hace inviable comprar un coche nuevo que no se haya fabricado en el país, y Daewoo es la única planta que hay.
Se ve la herencia soviética por todas partes, lo más evidente son las enormes tuberías de agua fria y caliente, viejas y con parches, que recorren todas las calles, formando a veces estructuras que parecen sacadas de algún cómic.

En seguida se hace evidente la hospitalidad Uzbeka, conociendo gente agradable y recibiendo muchas invitaciones para comer y, como no, tomar el te.
El río Amu, sirve como frontera, durante varios Km, entre Turkmenistán y Uzbekistán.
Las pocas motos que se encuentran son de fabricación rusa, muy viejas y en mal estado. Pero siguen funcionando “tuneadas” de forma artesanal. Las motos están prohibidas por la ciudad, pudiendo circular solo por el campo, por lo que los propietarios son agricultores y rurales.

Al llegar a Bukhoro, se ve claramente una gran diferencia entre Este y Oeste. Tengo la suerte de poder pasar la noche en una antigua Messería (escuela de Islam) rehabilitada para acoger viajeros
Bukhoro es una ciudad formidable, pequeña y repleta de templos y murallas. El clima es formidable, se come bien y conozco gente agradable.

La próxima parada es Samarcand, ciudad mundialmente conocida por las mil y una noches.
Es posible que me lo parezca a mi, pero creo que esta ciudad huele distinto. Definitivamente dejo atrás la sequedad del desierto y entro en una ciudad que se respira historia. Aquí conozco buenos amigos, y mi presencia salta a la vista. Si voy a un restaurante a comer y hago un cometario sobre la seguridad de mi Quad, no dudan en dejarme entrar el Quad dentro del restaurante y aparcarlo cerca de mi mesa. Vaya por donde aquí conozco al doble de Ronaldo, cuando era mas joven y jugaba en el Barça
En Samarcad no se puede perder una visita a las mezquitas. Se paga entrada para visitar el recinto, pero si le das un pequeño incentivo al policía de la puerta, no solo te deja entrar si no que te abre la puerta de la zona que está en restauración, para que puedas subir al minarete

No tengo Recambios ¡!!!
Estoy en Samarcand (Uzbekistán). Cuando estaba en Irán, se me rompió la correa del variador, hecho que no tendría que haber ocurrido nunca, pero que debido a las altas temperaturas que debo conducir, la goma no aguantó más. La cambié y desde entonces conduzco con mucha más precaución. Fue entonces cuando solicité que me enviaran otra de recambio a Samarcand, 2 países más delante de Irán. Debe hacer ya dos semanas, pero me dicen que FedEx todavía tardará otra semana más, vaya Mierda!
No puedo esperar tengo los visados cerrados, y debo continuar.
Los hay que nacen con suerte!!!!!
Antes de continuar el viaje, he accedido a Internet otra vez. He visitado la web Quadtreros.com, hay un foro que hablan de mi viaje. Ostras ¡!!, Hay un tío de Madrid que la próxima semana estará a Almaty (Kazakhstan), y dice que me podrá traer lo que me haga falta. Qué suerte que tengo, finalmente tendré recambios. Me pongo en contacto, vía e-mail, con este chico (Carlos) para que se ponga en contacto con mi hermano, Eduard. Olé ¡!!

Llego a Tashkent, capital del país. Vaya caos de ciudad, es muy grande y repleta de coches. En la entrada, una señal indica claramente que no se permiten motos en sus calles (foto IMG_1871 y IMG_1872). Me dirijo al centro a ver que fotos puedo hacer. Allí conozco a dos chicos jóvenes Uzbecos, y termino de noche con ellos. Esa noche ceno en la residencia del Embajador de Alemania, en un pequeño comité (sin la Presley ni sus bombones). El embajador, los dos chicos y yo. Vaya pasada! Insisten en celebrar el encuentro con Vodka, a pelo. Después de vaciar 3 botellas. Deciden que tenemos que vaciar otra en un bar que conocen, vamos todos los cuatro en el coche alemán, ningún problema, veo que lo tienen todo controlado. Terminamos la noche durmiendo los 4 en la residencia. A la mañana siguiente, piscina un buen desayuno y ala, a continuar hacia Tokyo.

Foto en frente del mausoleo de Amur Timar.