Semana Santa en el Sahara

Desde Canarias hacia el Sahara, un grupo de quadtreros canarios se lo han pasado en grande en las dunas del Sahara Occidental
Un viaje inolvidable, mas de 1.400 kilómetros entre arena, playas, dunas y caminos, una buena amistad entre los componentes del grupo, muchas anécdotas divertidas y unas ganas tremendas de volver.
Domingo día 16, concentración en el muelle Las Palmas a las 13:00 horas, para zarpar destino Fuerteventura. Arribamos en el muelle de Morrojable, Fuerteventura sobre las 17:00 horas, desembarcamos y rumbo a Puerto del Rosario 80 kilómetros aproximadamente; decidimos hacer el trayecto por tierra y a los tres kilómetros de tomar contacto con el trazado el King Quad de Fran Soto y de Amaia se para, no quiere arrancar, le miramos bujía, temperatura y todo lo que podíamos, hasta que cambiando la centralita por la del Atv de Dani el ATV arranca, ¿? Después de unos minutos de incertidumbre llamamos a Julián, un buen amigo que por motivos personales no pudo asistir al viaje con nosotros y se quedo en Las Palmas. Le comentamos el problema que teníamos y en menos de tres horas estaba en el aeropuerto de Fuerteventura con el CDI y el regulador de corriente de su ATV bajo el brazo para salvarnos la situación (esto sí que es asistencia en viaje); no nos dio tiempo para agradecerle el favor ya que tenia que coger el ultimo avión que salía diez minutos después. Rodamos dirección a Puerto del Rosario donde nos esperaban nuestros compañeros de viaje. Agradecer a la hermana de Juan Carlos “El Caballa”, Antonia Ramírez, por todos los detalles que tubo con nosotros, se presto a cedernos el garaje de su casa para guardar los vehículos y su casa para poder pasar la noche. Reparamos el Suzuki de Soto, cenamos y nos acostamos, algunos en sacos de dormir, ya que teníamos que salir el lunes temprano dirección al puerto para embarcar en el Assalama, barco de la naviera Armas que nos llevaría rumbo a Tarfaya.

Lunes 17, llegada a Tarfaya, primeros tramites y una hora larga bajo el sol haciendo cola para pasar la aduana. Salimos del muelle y nos dirigimos a la primera gasolinera, los empleados nos dicen en su idioma que no tienen gasolina, “mal empezamos” dijo alguno. A un par de kilómetros tenemos otra gasolinera, después de repostar salimos con dirección a las playas de Laayoune en busca del hotel Josefina. A pocos kilómetros de Tarfaya nos adentramos por la playa y a disfrutar de 84 kilómetros de arena y mar. Muchos militares y pescadores por la costa, algunos pueblos pesqueros, dos barcos encallados y muchas algas en la orilla del mar. Nos metemos en una zona de dunas, Oliver “el Presi” es el primero en tomar contacto con la arena Sahariana con su KTM 450, unos pequeños hematomas en las piernas, nada grave. Se nos hace de noche rodando en medio de las dunas, salimos en dirección a la carretera general donde tenemos tres gasolineras seguidas; llenamos los tanques adicionales y los depósitos justo en el momento que llega el padre de Héctor, dueño del hotel Josefina a recibirnos. Paseo por el pueblo costero de playas de Laayoune y llegada al Hotel. Después de descargar los ATV nos dirigimos a una nave para dejarlos bajo techo. Las calles sin mucho movimiento, nosotros a cenar y a dormir.

Martes 18, desayuno y salida algo tarde del Hotel con dirección a Laayoune. En la misma entrada de la ciudad un control policial, les entregamos un documento redactado por el hotel con nuestros nombres, números de pasaporte, etc. Esto nos agiliza bastante el paso, pasando por el Laayoune sin detenernos y a pocos kilómetros de la salida, justo a la entrada de un Oasis, nos adentramos por un barranco y empieza lo bueno, tierra, arena y pequeñas dunas. Rogelio el Bombero nos lleva a paso tortuga durante casi todo el día, (una cosa es prudencia y otra es pachorra). En una parada Héctor saca su patín y Pepe Moreno lo remolca hasta que este se cae, risas y a seguir. Al entrar uno de los pueblitos paramos para reagruparnos y se nos acercan varios niños; Dani y Soto sacan lápices y bolígrafos para regalar a los chavales y casi le quitan hasta los guantes, los demás nos reíamos al ver las caras de nuestros amigos. Salimos con dirección a Smara y acampamos por la noche en una cordillera de montañas de tierra dura escondidos hasta de nosotros mismos, como vecinos una manada de camellos y muchos escarabajos.

Miércoles 19, desayunamos temprano y empezamos a rodar, el ritmo de marcha cambia radicalmente después de la reunión matinal. Llegamos al control policial de Smara, los mismos tramites pero nos piden los pasaportes y nuestras profesiones. Entramos a Smara; la avenida principal esta bastante bien ordenada. Recorremos la ciudad y cuando paramos para hacer algunas fotos llega un vehículo y el conductor nos dice que es periodista y que le digamos nuestro recorrido y de donde provenimos. Buscamos una gasolinera para repostar, es fácil encontrar gasolineras en toda la ruta. Salimos en dirección a La Haugounia por pistas rápidas donde se podían alcanzar grandes velocidades. Sorpresa para todos, La Haugounoia parece un pueblo fantasma, solo un pastor cuidando de unos camellos y dos lugareños. Continuamos la ruta por carretera estrecha y pedregosa, carretera que se perdía continuamente entre dunas, apareciendo y desapareciendo. Por la tarde-noche llegamos a Laayoune, repostamos en una gasolinera y tomamos nuestro primer te. Rodamos varios kilómetros hacia el interior por arena y acampamos en unas dunas. Víctor y Marilo son los cocineros esa noche, preparan una buena cena mientras los demás montamos el campamento, comentamos las anécdotas del día y preparamos la ruta del siguiente día, ponemos un poco de música y a dormir.
Jueves 20, nos adentramos cerca de la cinta de Fosfato surcando dunas. De pronto una visita inesperada, una avioneta vuela cerca de nosotros, fuerzas armadas de Marruecos. Después de darnos varias pasadas a escasos 10 metros de altura nos saludan y se pierden en el horizonte. Seguimos en dirección a Metmarfag pasando por unos acuartelamientos en ruinas y por varios poblados donde hacemos entrega de ropa y material escolar. De camino entramos en el lago de sal, unas vistas maravillosas, Pepe Moreno “el señor mayor” se queda enterrado en la orilla; después de sacarle unas fotos logramos rescatar el Kawasaki. Dentro del lago se me enciende el leed de la correa del variador, mi Brute Force 750i ya tiene 100 horas de uso, lo receteo y solucionado. Un momento para disfrutar de la conducción todos juntos y buscar una salida del gigantesco lago, en pocos kilómetros tenemos que resolver varios pinchazos por lo que se nos hace de noche llegando a la ciudad costera de Bouhdourg. La entrada es preciosa, unas esculturas gigantes en forma de delfín y de avestruz te dan la bienvenida. Repostamos gasolina en la primera gasolinera y entramos a la ciudad. Esta se encuentra en fiestas, el pueblo esta en la calle y nos miran con mucha curiosidad, compramos en la panadería y nos dirigimos al camping Sahara Line escoltados gracias a la policía. Pagamos 6 Euros por vehículo, el camping esta en muy buenas condiciones y tiene lavadero de vehículos, montamos las casetas, una ducha con agua caliente y a cenar.

Viernes 21, antes de salir del camping aprovechamos para lavar los vehículos, desayunamos por todo lo alto, zumo de naranja, leche, cruasanes y té en un piscolabis de la avenida principal de Bouhdourg. Nos preparamos para hacer kilómetros por costa, terreno pedregoso y pistas rápidas entre acantilados. En la primera parada cuando nos disponíamos a reanudar la marcha, Héctor acelera para derrapar en una duna con su Yamaha Kodiac 450 y sale volando por los aires, buje delantero partido, goma delantera izquierda destalonada; el se levanta saltando y diciendo: “no me paso nada”. Dani, Soto, Francis, Amaia y yo no parábamos de reírnos al ver el espectacular vuelco del “gato volador”. Con una rueda mirando para la derecha y otra para la izquierda el ATV presentaba algunos desperfectos, después de unos minutos nos pusimos manos a la obra, lo levantamos del morro, le sacamos la rueda y vemos la avería; el brazo donde se agarra la rotula de dirección se partió. Soto saca su taladro de batería y taladramos el buje a la altura de donde estaba la rotula; con una lima le hacemos el hueco justo para que nos entre la rotula y nos queda lo más fácil “inflar el neumático”. En las revistas explican que si se destalona un neumático poniendo gasolina y prendiendo este se infla; le ponemos gasolina, mucha gasolina, le damos fuego y el neumático y la llanta empiezan a arder. Todos nos miramos unos a otros y Héctor dice alzando la voz “ustedes están seguros de que esto funciona”, a todos nos empiezan las risas y él diciéndonos de todo menos bonito empieza a tirar arena como un loco para apagar el fuego. Esta fue una de las anécdotas divertidas del viaje, pudimos inflar el neumático con el compresor y regular la dirección del Kodiac que quedo en perfecto estado pero con la llanta delantera un poco ennegrecida. Después de rodar por dunas y caminos rapidos nos dirigimos por la playa al hotel Josefina, donde después de ducharnos nos sirvieron una cena que ni en una boda. Muchas risas y muy buen royo entre todos.

Sábado 22, nos despedimos del personal del Hotel Josefina, de Luis Rosales y de Josefa García padres de Héctor, unas fotos y dirección a Laayoune. En el control policial nos saludan y nos dan paso sin apenas pararnos, hacemos una ruta turística por el Laayone, compramos algún souvenir y almorzamos en una pizzería enfrente del hotel donde se hospedan los observadores de la ONU. Repostamos y salimos en dirección Tarfaya por las dunas, unas preciosas imágenes de los ATV’s y la moto sobre los mares de dunas. A buen ritmo y con alguna enturronada llegamos a la playa dirección Tarfaya, algunas dunas y mucha arena. Los mas atrevidos se lanzan por las dunas con la tabla de Snow board y como no, la ultima comida de arena de Oliver con su KTM 450, JHASMALAAAA. Tomamos la costa y a buen ritmo recorremos las playas. Derrapada de Dani y baño de arena para los últimos del grupo. La noche del sábado la pasamos en Tarfaya; un garaje para los ocho ATV’s y la moto; dos habitaciones en edificios separados y una cena con carne de camello y verdura para cerrar el día.
El domingo 23, visita turística al castillo, fotos por la zona y a pasar los controles. Ya en el barco nos ponemos a preparar el próximo viaje a este precioso continente; pero sin olvidar el corto plazo de tiempo que teníamos para hacer el enlace Puerto del Rosario- Morrojable y no perder el barco que nos trasladaría a la monotonía de la vida diaria.
Agradecimiento especial a nuestros amigos Julián García, Antonia Ramírez, al contramaestre del buque Assalama - Don Carmelo Trujillo-, a los padres de Héctor y dueños del hotel Josefina- Luis Rosales y Josefa García -, a nuestro contacto en Tarfaya, Yara, a la empresa Tal y Quad, Moto club Tarántula 4x4 y Moto club Octanaje Extreme.

Los aventureros de esta Semana Santa Jhasmala 2008.
Marilo Trujillo, Amaia, Oliver Santana, Pepe Moreno, Rogelio , Juan Carlos Ramírez, Fran Soto, Víctor Vega, Francis Santana, Héctor “Jazmín”, Daniel García y Fran Deniz.